ANALISIS GLOBAL
Desaceleración del crecimiento económico | La economía de Brasil
Desaceleración del crecimiento económico
El panorama económico que se hizo explícito desde los meses finales de 2011 y continúa en el primer tramo del año actual,
muestra un deterioro acentuado tanto en la ecuación fiscal como en el resultado del sector externo. En
consecuencia, el gobierno ha adoptado una serie de medidas tendientes a enfrentar tales desequilibrios, en particular por
sus efectos de corto plazo.
En el plano fiscal comenzó con el anuncio de un esquema de reducción de los subsidios de las tarifas de la energía, agua
y transporte público. Sin embargo, hasta el presente, tal política de reducción ha tenido avances muy modestos,
posiblemente en atención a sus efectos sociales y también inflacionarios. En este contexto, hay que agregar un deterioro
importante en la situación fiscal de las provincias.
Por lo tanto y frente a un escenario de continuidad del déficit en las cuentas públicas, el gobierno impulsó una reforma a la
Carta Orgánica del BCRA y a la Ley de Convertibilidad. Tales reformas permiten incrementar la asistencia al Tesoro, a
través de la ampliación de los adelantos transitorios y la eliminación del concepto de reservas de libre disponibilidad.
En el sector externo, por su parte, la trayectoria de 2011 mostró una disminución del superávit del comercio exterior y un
resultado tendiendo a cero de la cuenta corriente del balance de pagos, con lo cual se formaron expectativas negativas sobre
la respectiva evolución en el corriente año.
Frente a tales manifestaciones, el gobierno impuso restricciones a las operaciones cambiarias, primero y sobre el
flujo de importaciones, después. A pesar de los conflictos que estas medidas generan -como, por ejemplo, un reclamo
de la Organización Mundial de Comercio (OMC) firmado por 39 naciones- , está claro que el objetivo central consiste en
preservar las reservas internacionales del BCRA.
Uno de los factores que ha incidido en el deterioro de las cuentas externas es el déficit creciente en el comercio exterior del
rubro energía y combustibles. Se estima que las importaciones por tal concepto y durante el corriente año, podrían ascender
a un monto que oscilaría entre u$s 12.000 y 14.000 millones.
El incremento del consumo interno y la caída en la producción de petróleo y gas, explican el crecimiento de las
importaciones. Frente a tal circunstancia, el gobierno finalmente decidió la estatización parcial de YPF, tomando gran
parte de la mayoría accionaria que pertenecía a la empresa Repsol. Esta decisión, de todos modos, no implica un cambio en
la ecuación energética en el corto plazo. Solo de la mano de fuertes inversiones podría pensarse en la recuperación del
autoabastecimiento energético en un período más prolongado.
En el lapso enero-marzo del año en curso la refinación de petróleo muestra una caída del 4,6% con relación a igual período
del año 2011 y dicha contracción explica -junto a otras ramas industriales como textiles, agroquímicos, aluminio y
automotores-, la significativa desaceleración de la actividad manufacturera en su conjunto. En el primer trimestre del
corriente año el sector industrial registra una expansión del 1,1%, mientras que en igual período del año pasado
mostraba un incremento del 9,4%.
Si a la desaceleración de la producción industrial se le agrega un comportamiento similar en la construcción, cabe proyectar
una moderación en la tasa de crecimiento para el conjunto de las actividades productivas. Y las primeras proyecciones (no
oficiales) para el primer trimestre del año así lo sugieren.
La economía de Brasil
A En 2011 la economía brasileña tuvo un crecimiento de sólo 2,7%, luego del 7,6% alcanzado en 2010. Esa
desaceleración reflejó en buena medida el escaso aumento de la industria (1,6%), afectada por la fortaleza del real y la
debilidad de la demanda de los países desarrollados, además de los efectos del significativo recorte fiscal adoptado.
A pesar de ese comportamiento, en 2011 el producto interno bruto (PIB) de Brasil superó al de Gran Bretaña, pasando a ser
la sexta economía mundial. Cabe apuntar que a ello contribuyeron decisivamente la crisis que atraviesan los países
desarrollados en general, incluida Gran Bretaña, y la apreciación de la moneda brasileña.
A partir de 1999 Brasil adoptó para su política de estabilidad monetaria un régimen de “metas de inflación”, cuantificado
en una banda de tasas predeterminadas. Para alcanzar esas metas tiene un papel central la política monetaria, ya que
elevando la tasa de interés se debilita la demanda agregada y por lo tanto, se reducirá la inflación.
Es así que la tasa de interés brasileña se ubicó entre las más altas del mundo, alentando el ingreso de capitales
especulativos, lo cual presionó hacia una apreciación del real. Además, esta apreciación también contribuía a frenar la
inflación por los menores precios de los bienes transables con el exterior.
Desde mediados de 2011 el Banco Central comenzó a reducir la tasa de interés de referencia, llevándola desde 12,5% hasta
el actual 9,75%.
Asimismo, la autoridad monetaria fue intensificando sus intervenciones en el mercado cambiario mediante la compra de
dólares, a la vez que se anunció oficialmente que se tratará de mantener la cotización en torno de 1,80 reales por dólar (en
2011 se rozó el nivel de 1,50 reales).
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Por otro lado, los importantes aumentos de liquidez adoptados ante la crisis en el mundo desarrollado ha merecido una
denuncia por parte de las autoridades brasileñas, que apuntaron a una “guerra de monedas” como una práctica desleal.
Ésta se produce al ingresar elevados montos de liquidez a países emergentes, con lo cual se aprecian sus monedas,
facilitando así las exportaciones desde los países centrales.
A principios de abril el gobierno anunció un ambicioso plan de estímulo a la industria, el cual no consiste en medidas
restrictivas como en otros países, subrayó el ministro de Economía. Enfatizó que Brasil alcanzará “la competitividad con el
trabajador ganando más, ampliando el mercado consumidor, mejorando la demanda y estimulando las inversiones”.
Las medidas anunciadas persiguen el objetivo de lograr una suba de 4,5% en el PIB del corriente año y significan una
renuncia fiscal estimada en casi u$s 5.500 millones anuales, que sería compensada mediante un aumento de los impuestos
sobre algunos productos, como bebidas y tabaco.
Entre las medidas dispuestas se incluye la eliminación de los aportes patronales al sistema previsional para 15 sectores
-afectados especialmente por las elevadas importaciones-, lo cual insumirá unos u$s 4.000 millones que serán aportados por
el Tesoro nacional a la caja jubilatoria.
Por el nuevo régimen automotor para el período 2013-17 se establecen metas crecientes de contenido local o del
Mercosur, pasando del 50% actual al 65%, entre otros requisitos. Las nuevas empresas a instalarse -varias con planes
anunciados- pagarán 30 puntos adicionales del impuesto sobre productos industrializados (IPI) por sus importaciones, que
constituirán créditos fiscales que se irán devolviendo a medida que se cumplan los requisitos.
El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) otorgará u$s 25.000 millones de créditos para innovación
tecnológica, en condiciones blandas y facilitando el acceso a Pymes.
Y en las compras gubernamentales los proveedores nacionales de bienes y servicios gozarán de un margen de preferencia
incluso si su precio es entre 8% y 25% más alto que el del similar importado.
TEMAS DE ACTUALIDAD
• Respuestas de los países de América Latina y el Caribe al alza y volatilidad de precios de los alimentos y
opciones de colaboración (1)
Recomendaciones de los países para una agenda futura de trabajo
Se destaca la necesidad de aumentar la transparencia y competencia en los mercados de alimentos. En ese sentido, se
proponen medidas para establecer regulaciones regionales que favorezcan la eficiencia y la equidad en las cadenas de valor
de los alimentos, armonizar las intervenciones de los gobiernos en la formación de los precios y enfrentar regionalmente el
desafío de mejorar los sistemas de información estadística sobre producción, comercio e inventarios de alimentos.
Además, se debe procurar mejorar el aprovechamiento de la zona de libre comercio de alimentos en la región, proponiendo
a los organismos de integración económica regional mecanismos e instrumentos para intensificar el comercio intrarregional
de alimentos.
Asimismo, los participantes otorgaron gran relevancia a aquellas acciones y programas que hagan posible reducir la
vulnerabilidad de los consumidores ante shocks de precios. Se hace necesario el desarrollo de un enfoque regional para la
seguridad alimentaria. Se considera que el tema de la nutrición adecuada como objetivo explícito de las redes de protección
social no está suficientemente instalado en la región.
Se destaca la promoción de la cooperación regional en los programas de protección social, es decir, el enfoque regional para
el desarrollo de programas de protección social como parte de las políticas sociales de cada país. Se incluye en ese enfoque
el intercambio de experiencias y aprendizaje en acciones de protección social y la elaboración de estudios internacionales
sobre mejores prácticas en programas de protección social (incluyendo aquellos con enfoque productivo). En ausencia de
cobertura de la protección social, el alza de precios puede provocar una reducción del consumo con graves consecuencias de
desnutrición en muy corto plazo.
Entre las experiencias identificadas en los seminarios, algunas destacan por su presencia en las diferentes regiones y por los
resultados alcanzados, como las redes de protección social y los programas de alimentación, la creación de bancos de
alimentos y programas tendientes a reducir o evitar pérdidas de postcosecha.
En lo que respecta al ámbito productivo, los participantes identificaron como áreas prioritarias de acción la promoción y el
apoyo a la agricultura familiar, la inversión y desarrollo de innovaciones tecnológicas, y la promoción de instrumentos de
cobertura de riesgos. Por tal razón, es de primera prioridad trabajar en el mejoramiento de los sistemas productivos y en el
desarrollo de innovaciones tecnológicas que permitan incrementar la oferta de alimentos en los mercados internos y en el
mercado mundial. Esto supone una mayor inversión en programas de investigación y desarrollo, agricultura de precisión,
sanidad, comercio, riego, siembra directa, inocuidad alimentaria, calidad, crédito, asistencia técnica e infraestructura de
acopio, entre otras áreas críticas.
La política de apoyo a la agricultura familiar debe ser un eje prioritario para el logro de la seguridad alimentaria y nutricional,
y para la estrategia de desarrollo agroalimentario. No se trata solamente de aliviar la pobreza rural, sino de aprovechar el
potencial productivo de este sector más allá del autoconsumo. Se considera pertinente y relevante la creación de programas
con un componente de desarrollo productivo especialmente diseñados para los agricultores más pobres (mediante sistemas
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de compras públicas y subsidios focalizados para financiar asistencia técnica, microcrédito, acceso al agua, equipamiento
comunitario, mejoramientos ambientales y agregación de valor, entre otros).
Para ello se considera importante:
• Impulsar regionalmente la investigación y la transferencia de tecnología con énfasis en la agricultura familiar.
• Orientar el manejo sostenible de los recursos naturales, incorporando las prácticas sustentables a la dinámica de
la economía campesina.
En materia de financiamiento a la agricultura, en particular a la agricultura familiar, se hace indispensable contar con
instituciones que puedan aportar no solamente crédito comercial, sino también capital de riesgo e instrumentos de seguro en
caso de pérdidas de cosecha, así como, eventualmente, combinar con instrumentos de ahorro, opciones para la utilización de
las remesas y nuevos medios de pago.
Igualmente es necesario un fortalecimiento de la institucionalidad pública de apoyo a la producción y de regulación
medioambiental. Entre otras áreas, se precisa para ello el mejoramiento de los sistemas de comercialización y el
fortalecimiento de los programas de investigación y transferencia de tecnología, de gestión del conocimiento (información),
de gestión de riesgos y de adaptación al cambio climático.
Finalmente, hubo acuerdo en que los esfuerzos deben enmarcarse en procesos globales de negociación. Se consideró
fundamental la culminación exitosa de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, así como la creación de
reservas globales de alimentos para emergencias, la instalación de sistemas de monitoreo global de la producción y la
creación de programas de investigación y desarrollo vinculados al cambio climático..
FUENTE: INFORME DE COYUNTURA C.P.C.E.C.A.B.A.